domingo, 2 de julio de 2017

Turismo de borrachera vs. honor de España.



                                                                                             


Viendo en televisión imágenes de los incidentes  de los vergonzosos comportamientos de muchos turistas ingleses en Mallorca me escandalicé, busqué en Youtube anuncios que algunos turoperadores utilizaban para promocionar los viajes low cost del todo incluido. En estos anuncios que promociona el turismo de borrachera, desenfreno y sexo sin límites, se promete un desmadre que esos jóvenes no podrían llevar a cabo en el Reino  Unido, y en ellos se nos presenta a los españoles como gentes incultas y pobres que aguantamos cualquier cosa en nuestras calles con tal de conseguir un poco de su sucio dinero.

 Hay una imagen que se me ha quedado grabada a fuego. En ella tres chicas turistas inglesas entran en un establecimiento y compran una caja de frutas para después tirarla en un contenedor, la siguiente imagen es la de un pobre comiendo de la basura de ese contenedor en el que ellas acababan de tirarla fruta.

                                                          



 La secuencia está claramente manipulada puesto que la han preparado como si se tratase de una sucesión de acontecimientos cuando se trata de imágenes procedentes de momentos y lugares distintos.  Pero lo importante es el hecho de que se trata de transmitir el mensaje de que los españoles vivimos en la pobreza y que la limosna que nos dejan con su turismo de borrachera nos salva la vida y que por ello  les permitimos hacer lo que quieran.



Se vende a España como un lupanar de borrachera continua y orgías sin fin, y a los españoles como seres inferiores que forman parte de un paisaje que existe para que ellos abusen, agredan y se emborrachen.

                                                                      

Y en parte tienen razón puesto que las autoridades permiten sus escandalosos y delictivos comportamientos con la escusa de mantener abierto el grifo del turismo, es decir que nos vendemos como meretrices.

Pero desgraciadamente, aunque la mayoría de españoles piensen lo contrario, esto no es algo exclusivo de Magaluf y de las islas baleares ya que es lo que este tipo de turismo británico se esta generalizando por muchas otras zonas de las costas españolas de Levante y Andalucía.

 Realmente como español me siento herido por el hecho de que nuestras autoridades permitan este tipo de turismo, inglés en su práctica totalidad, que ataca la tranquilidad y el orden y sobre todo acaba con el honor de España. Estamos hablando de un turismo que nos ningunea y que hace de nuestras calles y playas verdaderas comunas de borrachos y degenerados que ejercen una violencia gratuita y que consideran nuestra patria como un lupanar habitado por gentes incultas y pobres que carecen de dignidad. Ven nuestro país con un basurero que los mueve a realizar todos esos comportamientos que en sus calles siquiera imaginan poder realizar en la pérfida Albión.



Como español no sólo pido, sino que exijo, a las autoridades de mi país que pongan fin a este verdadero insulto a España y a los españoles.

 No se entiende que al mismo tiempo que se permite todo esto se hable y se invierta una importante cantidad de dinero público en lo que se ha dado en llamar la marca España, una campaña que supuestamente trata de elevar la imagen de nuestra patria en el exterior, mientras que se permite que España de esta imagen de basura.

Muchos dirán que es el precio que hay que pagar para mantener el turismo y los ingresos que este deja a la economía nacional, pero esta “razón” no pasa de ser una falacia, ya que el turismo que nos visita y que deja dinero es el de los turistas que buscan tranquilidad y que ocupan nuestros hoteles para visitar nuestras playas y ciudades.

                                                                                           



El turismo de borrachera y desenfreno se convierte en un elemento que hace que el turismo pacífico, de sol y playa y el familiar deje de acudir a nuestro país dado que no quiere sufrir a los vándalos arriba citados.

Por otro lado, el dinero que dejan esos salvajes   británicos es escaso dado que vienen con un   todo incluido por muy poco dinero que pagan a sus turoperadores británicos.

Pero muy por encima de la cuestión económica se encuentra el honor de nuestra patria y la tranquilidad de los españoles, los cuales son pisoteados por estos turistas borrachos hijos de la gran Bretaña.



Turismo si, pero respetuoso y civilizado, y que nunca se impongan los intereses de cuatro mafiosos de discoteca al dignidad de España.

Ni que pongamos el honor de la patria  por debajo de los intereses del dinero que puedan traer cuatro niñatos borrachos.

                                                                 

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