viernes, 7 de abril de 2017

¿Una nueva falsa bandera?



                                                                       


Nuevamente nos encontramos con que una información sobre la que existen dos versiones absolutamente contradictorias es presentada a la opinión pública como una noticia incuestionable, aunque carezca de la confirmación necesaria basada en estudios independientes internacionales.

Esta noticia aparece de manera simultánea y manteniendo una posición sospechosamente coincidente en todos y cada uno de los medios de “información” occidentales, a pesar de que las versiones sean distintas sobre el terreno. Una noticia que como veremos en el desarrollo de la presente entrada resulta bastante sospechosa y que lleva a dudar seriamente de su veracidad.



A esta noticia, al igual que debería hacerse con todas las que nos llegan, habría que aplicarle el aforismo latino:  qui prodest? (¿a quién beneficia?) y para ello en la mayoría de las ocasiones hemos de situar la noticia en su contexto tanto temporal como político y militar. La noticia a la que estoy haciendo referencia es el bombardeo con armas químicas realizado supuestamente por parte de la aviación del presidente de Siria Bashar al-Assad, bombardeo llevado a cabo con gas sarín sobre la ciudad siria de Jan Sheijun en la provincia de Idlib.

Algo similar a lo ahora ocurrido aconteció en agosto de 2013 cuando las fuerzas gubernamentales sirias de Bashar Al-Assad fueron acusadas del bombardeo con gas sarín del suburbio de Guta Oriental cerca de Damasco, pero al igual que ahora no hubo pruebas de que las bombas procediesen de la zona en manos del ejército sirio. Ningún organismo independiente pudo afirmar que las culpables fuesen las fuerzas gubernamentales y no las tropas rebeldes yihadistas, inclusive la Organización para la prohibición de armas químicas guardo silencio respecto al tema.

Los puntos fundamentales que conforman el contexto al que más arriba hemos hecho referencia son los siguientes:

De un lado nos encontraríamos con el cambio de actitud marcado por la administración Trump cuando en cierto modo había comenzado a apoyar la continuidad en el poder del gobernante sirio Bashar Al- Assad al señalar que el futuro y el gobierno de Siria lo determinaría el pueblo sirio, de otro estaría el apoyo diplomático y militar que el régimen sirio recibe de Rusia, apoyo militar que ha llevado a la derrota en la práctica totalidad de los frentes al autodenominado Estado islámico, sin perder de vista el papel fundamental que estratégicamente desarrollan los terroristas takfiríes de Daesh-ISIS, países como Israel, Arabia Saudí, Qatar, Turquía o el mismo EEUU.

                                                    

, y también hemos de tener en cuenta el desgaste político que sufre ante la opinión pública estadounidense  Donald Trump y su administración a cuenta de las acusaciones que recibe de haber vencido en las elecciones gracias a la colaboración rusa mediante el “hackeo” de los resultados y de la propagación de rumores falsos por parte de sus servicios de inteligencia, así mismo ha sido acusado de mantener contactos tanto él como sus más íntimos colaboradores con el  gobierno de Vladimir Putin.

                                                   





Todo esto explicaría la acción bélica que ha desarrollado esta noche el ejército norteamericano lanzando contra un aeródromo sirio 64 misiles Tomahawk desde un buque situados en el Mediterráneo. Y lo explicaría dado que acusando al régimen de Bashar al-Assad de haber realizado el ataque con armas químicas sobre la población civil la opinión pública mundial volvería a oponerse al dirigente sirio y a la vez justificaría e incluso pediría el ataque que esta noche ha llevado a cabo EEUU violando la soberanía siria y actuando sin resolución alguna de las Naciones Unidas.

                                                 


Con esto se buscaría frenar la ayuda rusa y norteamericana al gobierno legítimo de Bashar Al-Assad con el beneficio resultante para los takfiríes de Daesh , con este mismo movimiento se conseguiría un enfrentamiento dialéctico con Rusia que  serviría para poner freno a las acusaciones que Trump recibe de colaborar y haber contado con la ayuda de Rusia para haber vencido en las pasadas elecciones.



Todo parece ser una nueva falsa bandera dentro del tablero geopolítico internacional.
Lo que está muy claro es que Bashar Al-Assad y el ejército a sus órdenes no obtenían beneficio alguno con ese bombardeo, sólo le proporcionaría graves problemas. Aunque como hemos visto muchos otros se beneficiarían, y mucho, si el régimen sirio aparecía como responsable de esa matanza.


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