lunes, 3 de abril de 2017

Gibraltar español, el brexit no cambia nada.



                                                                       

Todas esas esperanzas que se han levantado en parte de la opinión pública respecto al Brexit, sobre el posible cambio de estatus y la recuperación de Gibraltar son el resultado de las opiniones vertidas por esos “expertos” en diplomacia y en relaciones internacionales, “expertos” que sólo piensan y hablan desde un buenismo cobarde y entreguista. Lo que estos señalan no son otra cosa que meras entelequias, autoengaños que hacen creer que la solución de un problema tan gravemente enquistado se puede alcanzar de modo pacífico o simplemente negociando con los piratas que ocupan la roca.

                                  


Con la salida del Reino Unido de la Unión Europea no cambia absolutamente nada el estatus colonial de ese   territorio, continúa formando parte del territorio de los hijos de la Gran Bretaña, los que, como piratas que son, siguen ocupando ese pedazo de tierra española que robaron hace siglos.

 Por mucho que se nos venda lo contrario la única realidad es que el gobierno británico ha manifestado de modo inequívoco su intención de mantener la colonia como parte de su territorio, y por mucho que los políticos españoles o los medios a su servicio repitan que se ha avanzado al reconocer la Unión Europea que ningún acuerdo al que se llegue podrá llevarse a cabo en contra de la posición de España, a la que se concede capacidad de veto, son palabras y sólo palabras. Lo único cierto es que el gobierno británico ha señalado que jamás renunciará a la soberanía sobre la roca, llegando un parlamentario británico ex ministro con Margaret Thatcher a dar a entender que el actual gobierno británico actuará como lo hizo el de Thatcher contra Argentina por las islas Malvinas, es decir llegando a la guerra para preservar la soberanía británica sobre el peñón.

                               


                                



Ante este estado de cosas España debería actuar como lo hemos debido hacer desde hace décadas, y más ahora cuando  las medidas a adoptar no chocarán con las medidas de libre tránsito de personas y  mercancías entre los países de la Unión Europea.



De modo inmediato el gobierno español debería cerrar la verja  que separa el Peñón de Gibraltar del resto de la península, acto este que dudo mucho llegue a tomar un gobierno tan  endeble y cobardón como el que actualmente nos “gobierna”- Esta ruptura de la comunicación aérea o terrestre,  del tránsito, de la  relación telefónica, de suministros alimenticios, eléctricos y sobre todo  de agua convertiría la vida de la población y de las tropas allí acantonadas en un infierno si la potencia colonial, Reino Unido, no les suministrase los alimentos, pertrechos y energía precisas de modo continuo. Tan solo habría que esperar que, en palabras del general Franco, Gibraltar terminase callendo como fruta madura. Y es que difícilmente podrían los hijos de la gran Bretaña asumir semejante gasto por mantener una colonia.

Pero el cierre de la verja debería ir acompañado de dos acciones más:

-Por un lado, se debería realizar una inversión nacional auténticamente ciclópea que llevase a una industrialización de los municipios de la línea y sus alrededores para que todos aquellos españoles que trabajan en el peñón no viesen perjudicados sus intereses laborales.

-De otro, habría que revitalizar con fuerza la actividad de la diplomacia española ante la O.N.U., ante todos los Tribunales europeos e internacionales para que los hijos de la Gran Bretaña recibiesen condenas y sanciones internacionales de modo inmediato.

Junto a todo esto los gobernantes españoles deberían impedir las inversiones de españoles en las sociedades gibraltareñas, así como impedir a las grandes riquezas de Gibraltar, fruto del contrabando y de la explotación de ese paraíso fiscal, la posibilidad de instalarse en lugares como Sotogrande.

Habría que revitalizar la lucha contra los paraísos fiscales a nivel internacional, etc.

Todo esto traerá a corto plazo problemas a nivel internacional, pero con negociaciones, colocando a Gibraltar como un elemento más a la hora de tratar de la soberanía o confiando en la buena voluntad de nuestros “aliados” nunca se ha conseguido, ni se va a conseguir nada. Hemos de jugar con dos bazas más, una la de amenazar con abandonar la O.T.A.N. caso de que Gran Bretaña continúe  manteniendo una colonia en nuestro territorio y medida sería amenazar con que si no se reintegra el peñón a nuestro territorio concederíamos permiso a China y/o Rusia  para establecer  bases navales en nuestras costas.

Cuánto tenemos que aprender de nuestros hermanos argentinos, que supieron enfrentarse noblemente a los piratas hijos de la Gran Bretaña. Defendieron, lucharon y murieron por la soberanía y el honor de su patria.

                                  


 Aún recuerdo como se me llenaron los ojos de lágrimas cuando el entonces presidente Calvo Sotelo dijo aquello de que las Malvinas y Gibraltar eran problemas distintos y distantes, lo dijo mientras que nuestros hermanos de la Argentina vertían su sangre frente a los mismos piratas que ocupan el Peñón.


                           VERGUENZA


Y si como consecuencia de todo esto el turismo inglés no viene pues adiós, que de borrachos y saltadores desde balcón estamos cansados,
                               


y si lo que vienen son barcos de guerra o tropas, aquí les esperamos.



 ¡¡¡GIBRALTAR ESPAÑOL!!!

¡¡¡CIERRE DE LA VERJA YA!!!

¡¡¡MALVINAS ARGENTINAS!!!

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