jueves, 30 de junio de 2016

Cuanto peor mejor.



                                                                           


La situación por la que atraviesa España desde hace unas tres décadas ha podrido la realidad económica y social de nuestra patria, pero sobre todo ha pervertido la base espiritual y moral, acabando con todo viso de concepción nacional en la población española.
La labor de zapa y subversión que los enemigos de España y de la civilización cristiana han llevado a cabo, ha sido tan profunda y exitosa que nadie puede creer que la salida de este estado de cosas pueda alcanzarse dentro de los límites electorales, y políticos en general, que el corrupto sistema marca.

                                                              


                                                             

Sólo la destrucción total de estas ruinas, que conforman el actual sistema antiespañol, podrá permitir que levantemos un edificio nuevo basado en la Unidad Nacional, en la Justicia Social y en la moral católica.
Si aplicamos  este razonamiento a la situación actual, marcada por los resultados  de las elecciones del pasado 26 de Junio, lo mejor para nuestra patria sería que los grupos que fueron elegidos en este último proceso electoral nuevamente no se pusiesen de acuerdo para formar gobierno y la población se viese abocada a unas nuevas, las terceras ya, elecciones generales.

                                                                   

 En este caso vendría estaría muy   bien traído el aforismo que dice: “cuando peor mejor”.
Y digo esto por la sencilla razón de que la convocatoria de unas terceras elecciones legislativas, prácticamente seguidas, producirán en la población en general, tanto de derechas como de izquierdas, un hastío y decepción tales que dará pie a una fobia hacia este sistema democrático liberal partitocrático.
Y es este momento el que  hemos de aprovechar para presentar una alternativa a  este antinacional, capitalista y  liberal régimen.
Desgraciadamente mucho me temo que los políticos que viven de este chiringuito partitocrático, incluidos por supuestos los de las disidencias controladas de Podemos y Ciudadanos, no lo permitirán y llegarán a algún tipo de acuerdo para que surja un nuevo gobierno, impidiendo de este modo  que se tengan que convocar nuevas elecciones.

                                                                

Pero esto no es óbice para desear que los personalismos e intereses particulares lleven a unas nuevas elecciones.

Y repito que hay deberemos estar nosotros para presentar a las gentes de España una alternativa, no electoral, al sistema que desgobierna nuestra nación y la empuja al precipicio.

                                                            

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