viernes, 22 de enero de 2016

El trasfondo de la retirada del salario mínimo por Merkel.



                                                                           
                                                                                   

Los hechos van poco a poco mostrando cuales han sido los verdaderos intereses que han precipitado la actual oleada-invasión que amenaza la identidad europea y por ende a Europa misma.

                                                              
  
                                                         

Aunque desde mi punto de vista la razón económica, movida por la clase empresarial y por las grandes multinacionales  con el apoyo de la élite financiera no pasa de ser un tentáculo más de esa hidra oscura y terrible que es la élite luciferina.
                                                                 

A pesar de ello nos vamos a referir ahora a este interés económico que ha   movido al hipócrita y suicida “welcome refugiados”.

                                                                  



Hoy día 22 de Enero, el CDU de la canciller alemana Angela Merkel ha propuesto modificar la legislación laboral germana para, según ellos, permitir que los refugiados que llegan a Alemania se puedan integrar en la sociedad alemana al lograr acceder al mercado laboral.

                                                           
       
                                                 

Según el CDU, gracias a estos cambios legales a los empleadores no les resultaría tan costoso contratar y de esta manera habrá muchas más contrataciones y la integración será mucho más rápida y sencilla.
Para la Unión Demócrata Cristiana a los primeros empleos no se tendría que aplicar la retribución mínima ahora vigente de 8,5 euros por hora.
 Es decir que  no habría margen inferior mínimo de sueldo  a la hora de que un empleador contratase a un trabajador, se pasaría a una especie de ley de la selva en la que el Estado se  lavaría las manos respecto a la justicia o injusticia de estas transacciones, permitiendo que  fuese la ley de la oferta y la demanda la que ordenase el mercado laboral, dejando de velar por una mínima justicia en la retribución del trabajo del empleado.
La cuestión es muy sencilla, si  la demanda aumenta el salario descenderá, dado que ese puesto de trabajo podrá ser ocupado por otro aspirante que acepte unas condiciones salariales inferiores e incluso injustas. Y si en la legislación laboral no se marca un salario mínimo que asegure una   retribución justa la injusticia está asegurada.


La llamada que hizo la canciller alemana para que acudiesen a su país todos aquellos que escapaban de Siria, y de otros lugares como se ha visto, fue un inmenso regalo para la economía alemana en general y para los grandes empresarios muy en particular. Se estaban dando los pasos para  que Alemania se viese anegada  por un ejército de demandantes de puestos de trabajo que aceptarían cualquier condición laboral y salarial que se les ofreciese.

                                                                   

Pero quedaba aún un problema que solventar, el problema estaba en que la ley de la oferta y la demanda pura y dura no podía aplicarse dado que existe una legislación laboral que obliga  a que  cualquier trabajador reciba un mínimo de 8.5 euros por hora trabajada. Pero aquí está Merkel y su partido para  acabar  con esta protección y de este modo dar luz verde a que los refugiados y asilados  no estén protegidos por la legislación laboral en lo que hace a un salario mínimo, aunque los políticos escondan esta medida tras un supuesto interés por la integración laboral.
Otro engaño es la referencia a  que esta ausencia de salario mínimo sólo afecta al primer empleo, pero el engaño está en que es este empleo primero el que importa a la economía y a los grandes empresarios alemanes, dado que los recién llegados buscan por definición un primer empleo.
Tras todo esto se esconde un intento de minimizar el gasto  de las empresas haciendo más bajos los costes y más competitivos los productos alemanes. De esta manera se buscaría hacer que la hasta ahora “locomotora alemana” tire nuevamente de las economías europeas y evite que esta crisis  valla a más dada la competitividad de los productos asiáticos y de las potencias emergentes.
                                                                   
Pero esto se conseguiría creando una especie de semi-esclavitud de trabajadores sometidos a condiciones y salarios de vergüenza.

Y lo que es peor , por una mejora económica se pondría en serio peligro la identidad europea y su orden público como se ha podido ver en toda Europa.

                                                               


                                                                    

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