sábado, 5 de abril de 2014

La última trinchera.




                                                                                     


Desde hace varios siglos el sionismo, y la masonería  a su servicio,  vienen dando pasos en pos de  la instauración en todo el orbe de un ordenamiento opuesto al que se conformó en la civilización occidental en torno al cristianismo. Un Nuevo Orden contrario al concepto de libertad individual, un Orden que pretende imponer una dictadura que anularía totalmente al ser humano, sometiéndolo a un control absoluto que dirigiría una élite político-financiera a las órdenes del“ pueblo elegido”.

                                                                         




En las últimas décadas asistimos a cómo  las acciones aplicadas, sometidas a las estrategias marcadas por los que intentan que la tierra sea un escenario de esclavos sometidos al sionismo, son cada vez más descaradas a la par que efectivas. 

En estos momentos, el poder del sionismo, entremezclado con el de su hija la masonería, se manifiesta principalmente a través del poderío de los grupos financieros internacionales, del imperio británico y de su marioneta EEUU.  

                                                                         

La base de operaciones se encuentra en la City londinense que sirve a la Monarquía británica, dominando Wall Street y a su través al gobierno de los Estados Unidos y a todas las naciones.

                                                                        

Pero nunca perdamos la visión de conjunto, hemos de señalar al sionismo como el verdadero controlador de esas ramificaciones que se encuentran a su servicio.

Lo cierto es que los éxitos que han alcanzado estas verdaderas fuerzas del  mal han sido increíbles, han logrado infiltrarse en todas las instituciones importantes incluida la misma Iglesia, han cambiado los planteamientos morales de la sociedad y han impuesto lo que se ha dado en llamar el pensamiento políticamente correcto.
 De la misma manera, y derivado de todo esto, han conseguido que las legislaciones de los países occidentales se hallan acomodado a sus formulaciones filosóficas e intereses tiránicos.

Lo que hasta  ahora han hecho ha sido crear los cimientos sobre los cuales levantar el edificio que constituirá ese Nuevo Orden Mundial, ese que con tanto ahínco pretenden implantar.

                                                                        

Pero, aunque pdiera parecerlo no todo está perdido, para que puedan terminar de instaurar ese Nuevo Orden precisan de la total desaparición de esos valores que mantienen viva la resistencia para defender la individualidad, la moral y la identidad.
 Una vez que lograron extinguir en la mayoría de la población occidental el fundamento moral al haberse infiltrado en la misma Iglesia habiendo hecho de toda espiritualidad un asunto meramente folklórico sobrevivía aún el pensamiento crítico e ideológico, pero  al instaurar la tiranía de lo políticamente correcto lo anularon también.
Pero a pesar de esas victorias que ha logrado el NOM, continúa existiendo un último foco de resistencia con el que aún no han podido vencer.
Esta última trinchera es la de la identidad grupal, una identidad de la que los países-nación son sus baluartes.
Siendo esto así, las titánicas fuerzas que luchan por instaurar el Nuevo Orden Mundial, han centrado sus esfuerzos en exterminar la realidad de los países-nación.

Para  acabar con ellos, y con el inmenso peligro que para el NOM significa su voluntad de supervivencia, ha optado por la puesta en marcha de dos caminos:
Por un lado, ha optado por disolver su identidad y robarles la soberanía incluyéndolos en  unidades mayores carentes de una identidad precisa, y por otro descomponiendo su unidad en entidades menores carentes de peso identitario real.  Y de esta forma debilitar la fuerza moral que la identidad nacional lleva aparejada.

                                                                    

En el primero de los casos se encuentran modelos como la Unión Europea, la Liga Árabe, la Unión Africana, el Foro de Cooperación Asia-Pacífico o el Tratado de Libre Asociación de America del Norte, donde los países-nación que los conforman se integran perdiendo soberanía en aspectos económicos y de hecho terminan por abandonar su soberanía política. De este modo dejan de lado  unas realidades históricas diferenciadas e identitarias que son las que dan fuerza a esos paises-nación.

En el segundo nos estamos refiriendo a ese: “divide y vencerás”, hablamos de cuestiones como lo que aconteció en Yugoslavia al favorecerse y después aceptarse la  independencia de Kosovo para romper la unidad de Yugoslavia.

                                                                           

En el caso español lo vemos con Cataluña, que aunque  de modo oficial la secesión no es apoyada e incluso se niega la continuidad en la UE de Cataluña tras una hipotética independencia,  Como dijo Henry Kissinger cuando se entrevistó con el posteriormente asesinado presidente del gobierno Carrero Blanco :”Una España fuerte es un peligro para el mundo”, para el mundo esclavizado sometido a la dictadura sionista que quiere instaurar el NOM, añadiría yo.

                                                                   
La experiencia de lo ocurrido Kosovo y la presencia en un acto independentista realizado en Madrid del responsable comercial de la embajada USA, indica todo lo contrario.

Y por último nos encontramos con que a   través de ataques económicos a los países-nación por parte de las asociaciones monetarias internacionales, como el FMI, el BCE o la Reserva Federal, a través de deudas ficticias y malintencionadas, doblegan y  empobrecen de tal modo que obliga a que los países-nación sean “rescatados” para después ser intervenidos y convertidos en meros protectorados sin independencia real alguna.

Pero aún se puede tener alguna esperanza al ver que cada vez más personas se suman a grupos identitarios y patriotas que se ratifican en su  condición de miembros de una Patria por la que luchar, exigiendo que se mantenga su realidad nacional, su soberanía y su identidad e independencia.

Los que tratan de instaurar ese Nuevo Orden Mundial no se cruzan de brazos, y para asegurarse la victoria utilizan un arma más que  amenaza con destrozar la identidad  de las naciones y  su realidad diferenciada.

Este arma es fomentar la multiculturalidad y la mezcla racial en pos de una supuesta riqueza que  ambas aportarían a Europa. Lo que realmente se busca es acabar con la identidad europea mediante  una mescolanza de culturas distintas y en ocasiones opuestas, una sustitución racial que acabe con la identidad europea.

El método que se utiliza es favorecer la inmigración, legal o ilegal, para de este modo alcanzar los objetivos arriba señalados.

                                                                     
Una buena muestra de ello es que el Estado De Israel, a través de sus terminales mediáticas, es gran defensor y promotor de la inmigración en los países europeos. Ahora bien, mantienen una legislación que prohíbe de modo absoluto que inmigrantes no judíos se establezca en su territorio y sus leyes prohíben el matrimonio entre judíos y no judíos, llegando incluso a penar las relaciones sexuales.

                                                                     


Los sionistas que dirigen el Estado de Israel tienen muy claro, y sus leyes lo demuestra, que la inmigración y la mezcla racial lleva a la disolución de la idiosincrasia e identidad, y cual es la manera de destrozar la identidad de los otros.

                                                                    

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