martes, 18 de septiembre de 2012

ALARMA, SECESIÓN.




                                             

Me entristece sobremanera  que podamos haber llegado a la situación en la que estamos, pero  si cabe  me duele aún más que a nadie parece importarle que España se encuentre a punto de  romperse.
Se habla con total normalidad de que una parte de nuestra Patria pueda independizarse, es decir que la ruptura de la Unidad Nacional sea vista como algo sin  importancia.


                                             

Lo único que se contrapone a las veleidades  secesionistas y a sus posicionamientos son  cuestiones de viabilidad económica. En el fondo esto pone de manifiesto que  la sagrada Unidad Nacional y su continuidad no significan nada para los que nos gobiernan en este triste momento histórico.
Lo que dan a entender es que la secesión no sería problema si se hubiese una viabilidad económica para el territorio que se independiza, pero a los sentimientos y las emociones que mueven a los independentistas no se les combate si lo único que se les oponen es una visión economicista, más bien es lo contrario pues se les está dando la razón y reforzando su sentimiento de secesión con respecto a esa empresa común que es España.

Los españoles parece que nos hemos acostumbrado a que todo lo más abyecto sea plausible y que nuestra actitud sea de sometimiento y cobarde silencio, una actitud que  es TRAICIÓN.


                                                

España me duele, y me duele mucho dado viendo el estado en que  entre y unos y otros la tiene, está postrada y es golpeada de modo inmisericorde sin que nadie  levante siquiera la voz para que  pueda  salir de esta situación.
No sólo  no se hace nada por ella, los que tienen como timbre de honor  estar en la primera línea de su defensa se han convertido en  espectadores mudos y perjuros al olvidar sus juramentos y someterse a  todo lo que la “legalidad” señale, aunque esto se enfrente a los sagrados juramentos que realizaron. Por encima de la obediencia está el honor, y por encima del honor está la Patria.


                                                

En estos críticos momentos  la actitud no puede ser una mera negación basada en razones económicas ni un silencio cobarde escondido tras la obediencia.
Somos una generación responsable de la continuidad de la Patria.
Ojalá que, al igual que en su día hicieron Jose Antonio, Onésimo y Ramiro,podamos encabezar una manifestación para aplaudir la actuación del gobierno por haber salvaguardado la Unidad de España si los secesionistas  tratan de romper esa unidad. 
  Porque  siempre será preferible una España liberal, capitalista o roja a una España rota.


                                                  

                     ¡¡VIVA LA UNIDAD DE ESPAÑA!!!

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