domingo, 24 de junio de 2012

Escupir hacia arriba y la derecha patriotera.








                                                      


La crisis económica por la que estamos pasando está siendo utilizada por los medios de comunicación y por la comunidad política española para  que no seamos conscientes de  que España está atraesando por la más crítica situación  que su unidad ha atravesado a lo largo de su bimilenaria historia. De hecho  la situación en la que actualmente se encuentra nuestra Patria es de ruptura, y a nadie parece  importarle esto lo más mínimo.
Este estado de cosas no es sino el resultado de un proceso que comenzó   cuando se aprobó la Constitución ahora vigente.
En aquel momento  se elaboró una  Carta Magna que no era otra cosa que una suma de contradicciones , mientras que se  hablaba de la indisolubilidad  de la nación española unas líneas más adelante se introducía el aciago término de “nacionalidades”, se hablaba de nacionalidades históricas para referirse a Vascongadas, Cataluña y Galicia,  Se creó, pues era un invento sin base alguna en la historia española, el denominado estado de las autonomías, poniéndose en funcionamiento ese sistema, el autonómico, que  tantísimo  y tan grave daño a hecho y está haciendo a España, grave hasta el punto de poner en grave riesgo la misma Unidad de la nación.

Siendo esto así no cabe quejarse de lo que está aconteciendo y mucho menos reafirmar la defensa de la Constitución y del  modelo autonómico, tal cosa  es como escupir  hacia arriba para después quejarse de que la saliva nos ha caído encima.

Elecciones tras elecciones   la derecha, llámese, Alianza Popular (AP), Unión de Centro Democrático (UCD) o  ahora bajo las siglas  del PP, se ha preentado como defensora de la unidad de la nación, llevándose de este modo una gran parte del electorado pensando que  votando a estos grupos  defendían la unidad nacional, craso error. Ha sido un error  en primer lugar por cuanto  la inmensa mayoría de “los padres de la Constitución” militaban en las filas de  AP y la UCD, y en segundo lugar en cuanto  han defendido y defienden aún  el régimen disgregador de las autonomías y no se oponen a que se  mantenga en  la vigente Constitución el término nacionalidades. Pero como veremos en las siguientes leneas no queda todo ahí, ni mucho menos.


                                                    




                                                      
El actual partido de la derecha, el Partido Popular, no ha dudado  en pactar  con los nacionalistas (vascos, gallegos o catalanes) con tal de lograr el apoyo de estos para los  Presupuestos Generales del Estado, tampoco ha obligado a que en todos los ayuntamientos y edificios públicos ondee la enseña nacional y no son pocas las declaraciones de dirigentes que ponen en cuestión la sagrada unidad nacional, la última de estas la de la exdiputada del PP Montserrat Lebrera, la cual en un artículo publicado en la prensa catalana apoya una separación “cordial” entre Cataluña y España, señalando que en momentos críticos como estos es  posible la  definitiva separación.
Dada la  tendencia que la prensa tiene, muy especialmente la nacionalista de manipular las declaraciones de la ex – diputada se reafirmó en una entrevista que se le realizó en intereconomía, mostrando su preocupación no tanto  por la ruptura de la unidad nacional cuanto por lo que ella denominaba  el “choque de trenes” entre una amplia capa social independentista y  España.


                                                    

El Partido Popular, lejos de salir inmediatamente a  negar cualquier tipo de coincidencia con esa postura a mantenido un  cobarde silencio. Actitud esta de no ser claro en la defensa de la unidad nacional que   movió a que  Vidal Cuadras dejase el PP catalán y  María San Gil tres cuartod de lo mismo en Vascongadas.


                        

Es  comprensible que una nada despreciable parte de la población vasca como de la catalana, sean claramente proclives al secesionismo. Y digo que es comprensible puesto que las transferencias en ecuación que se han hecho a las autonomías, gobernadas por nacionalistas, han  permitido que durante treinta años se  llenase la mente de dos generaciones  con las ideas de independencia y con un terrible odio a todo lo español.

Y ahora se quejan de que  pase esto.


                                                       

jueves, 21 de junio de 2012

No son patriotas, son asesinos.




Basta ya que la inmensa mayoría de aquellos que se muestran en contra, y con toda la razón del mundo,  del terrorismo etarra, de los terroristas y de aquellos que les apoyan utilicen el término aberzale para referirse a estos últimos.
Aberzale en vasco significa patriota, y cada vez que se utiliza este adjetivo para referirse a  los filoteroristas secesionistas  se está entrando en su juego, de hecho se está diciendo que los terroristas han asesinado en defensa y por amor a esa imaginaria “patria  vasca”.


                                        

miércoles, 20 de junio de 2012

La minería del carbón



                                                                   



Me resulta difícil expresar opinión alguna respecto al tema del carbón, de los mineros y de las movilizaciones que estos están llevando a cabo puesto que se trata de una cuestión  complicada en la que convergen factores humanos, económicos y legales que  conforman un puzzle complicado de ensamblar.

Antes que nada y  poniendo blanco sobre negro mi  sensación primera, que no tiene otra base que el sentimiento y  la intuición, es que en este tema nos encontramos ante una tremenda injusticia, lo que hay debajo de esa lucha no es otra cosa que  la búsqueda de la supervivencia enfrentando  un sistema que ha legalizado lo ilegítimo.


                                      


En esta concreta situación, al igual que en tantas otras que han desarrollado los políticos-demagogos, se ha creado un problema por no haber tomado en su momento las medidas adecuadas, habiéndose construido un camino  que no se puede desandar sin romper el orden que ese  camino ha instaurado.

Ahora bien, en primer lugar creo necesario  contextualizar los acontecimientos a los que me refiero en este artículo.  España entera está atravesando por una crisis económica que  ha arrastrado al desempleo a más de 6 millones de trabajadores, personas con vidas  que se han visto rotas y de familias que han visto  su futuro cercenado. Y digo esto porque  unos trabajadores, los mineros, por muy duro que sea su trabajo, no pueden pretender que el Estado, que somos todos, tenga  una especial consideración con ellos y realice una intervención para salvar sus puestos de trabajo mientras que no  lo ha realizado  con otros muchos sectores que han terminado por perderse.

Aunque es preciso reconocer, pudiendo discrepar respecto a los medios utilizados, que tan sólo ellos han defendido, entre tantos millones que se han visto empujados al desempleo, sus puestos de  trabajo y la posibilidad de supervivencia de una zona, sus trabajos y la vida en sus comarcas.

Las protestas  a las que asistimos tiene su origen en una decisión del actual gobierno  en la que se reducen en 200 millones de euros las ayudas directas al carbón, hasta el 31 de Diciembre de este mismo año, pero mientras se dan centenas de millones a la banca  privada.


                                        

En el caso que nos ocupa el problema no habría surgido si el carbón que las minas asturianas y leonesas producen resultase lo suficientemente rentable para continuar siendo  comprado al resultar competitivo frente al mineral proveniente de países como Polonia. Actualmente  el carbón nacional  tiene un precio 30% superior al  importado del extranjero.

Pero nos encontramos con dos cuestiones: Por un lado con que el carbón  está dejando de ser utilizado puesto que las  actividades que hacían uso de este han dejado de existir o bien con que el  carbón  español, y más concretamente de Asturias y León   no puede competir con el carbón que procede de Polonia y que tiene un  importe muchísimo menor. De este modo  la industria minera del carbón ha dejado de constituir una  industria estratégica que como tal habría de ser subvencionada por  el Estado.
 Aunque la realidad de no ser actualmente considerado como un sector estratégico no puede basarse en la rentabilidad. ni  resultar rentable , ni puede el Estado  dejar de lado una de las funciones que a mi modo de ver tiene: velar por el bienestar de los ciudadanos, por que disfruten de unas mínimas condiciones  de vida y puedan acceder a  un trabajo que les permita vivir al menos con dignidad.
Nuestro país es una nación que es absolutamente dependiente del exterior en lo que se refiere al tema energético, y esto es así dado que carecemos de petróleo o gas en nuestro subsuelo y todo él lo hemos de importar del exterior, esta situación  hace poco menos que irracional que no cuidemos y subvencionemos  la única fuente energética de la que disponemos en nuestro territorio: el carbón.
 La A.I.E. (Agencia Internacional de la Energía) estima que en las próximas décadas crecerá un 65% el consumo de carbòn,  Alemania se está planteando abrir minas de carbón  ante los problemas que se han producido en las centrales nucleares, Hay  que considerar también que los estudios científicos señalan que el carbón  sobrevivirá en casi un siglo al gas y al petróleo.

Pero al igual que no se debe pasar por alto el momento de crisis por el que atravesamos y la obligada reducción de ciertas partidas económicas, no se debe obviar  que se dan otras circunstancias que empujan a que la industria minera del carbón  sea apoyada. Creo que  es momento de replantear seriamente la consideración  del sector minero del carbón y considerarlo nuevamente como estratégico, no podemos tener una visión corta y pasar por alto que  estamos ante una fuente de energía  propia que no nos  hace esclavos económicamente del exterior.

Si este sector es considerado del modo que hemos señalado  ha de ser protegido en su continuidad tanto por cuestiones energéticas como laborales y sociales. La medida primera  ha de buscar la utilidad del mineral y su rentabilidad frente al carbón procedente del exterior.

Se debe  promover e incrementar todas aquellas industrias o centrales térmicas  que utilicen el carbón como  fuente básica de energía, para que España poco a poco se libere de la dependencia exterior.


                                       
Pero  además de esto está la problemática de que sea competitivo frente al carbón importado, para solucionar este problema  se han de aplicar aranceles  para que el carbón importado resulte menos  atractivo económicamente y en cambio lo sea el de origen nacional, en este punto entramos en conflicto con  el condicionamiento del F.M.I. (Fondo Monetario Internacional), que tiene como una de sus máximas la defensa del libre mercado y  una oposición absoluta a cualquier tipo de proteccionismo.


                                             
En este punto  el gobierno español ha de ser capaz de  afirmarse en las decisiones que mejor convengan a España y a los españoles y no plegarse a los mandatos de una organización que defiende  el libre mercado pero que   prohíbe   el proteccionismo  a los menos fuertes y  lo tolera a los dominantes.


                                             
La ley del libre mercado  tiene sentido entre iguales, pero no entre entidades o naciones  con unas diferencias tales que  colocan a unas  a expensas  de las otras, en este caso el libre mercado lleva a la depauperación de estas últimas.

El mantenimiento, subvencionado o no, de la producción del carbón ha de ser algo  prioritario para le economía y la  estrategia  futura del país.

Por último,  la actual forma que utilizan los trabajadores de las cuencas mineras resultan  un problema para la puesta en marcha de todas las  medidas que se han presentado  hasta ahora, me explico.

Un Estado, el único  legitimado para el uso de la violencia además de  obligado a velar por el trabajo y una vida mínimamente  digna de sus ciudadanos, no puede  dar la idea de que   cede ante  la presión de actos de violencia ilegales.
La situación que se crea es muy complicada, ya que por un lado el gobierno debe  favorecer nuevamente la minería del carbón  retirando esa ley con la que se  reducen 200 millones de subvención  y de este modo  permitir la supervivencia de todas unas comarcas y sus habitantes, pero por otro lado  esto no ha de ser visto  como una claudicación ante los actos de violencia realizados por los mineros.

¿Cuál puede ser la solución a este dilema?.
Desde mi punto de vista la única manera de conciliar  ambas cuestiones parte de unas  conversaciones “secretas”, en las que   el gobierno de a conocer a los mineros la puesta en  marcha de  las medidas proteccionistas, de uso del carbón y sus consecuencias en el trabajo y en la viabilidad de la continuidad vital de las comarcas y que  los mineros se comprometan a cesar de inmediato  toda acción violenta amén de reconocer al Estado como único  legitimo   usuario de la violencia, amén de  señalar que  la violencia ha sido  utilizada de modo inadecuado por ellos.


                                        
Con respecto a la utilización de la violencia, el tema no es tan sencillo como  una simple condena a su uso. Y no lo es puesto que  si los  mineros no hubiesen hecho  uso de ella nunca se habría  hablado de  su grave problemática ni sería  factible el llegar a una solución de compromiso. Por otra parte el ejemplo que  el uso de esta y el posterior logro de ciertos objetivos puede llevar a que otros sectores recurran a ella con el mismo fin.
La solución  pasa por que  los gobernantes y los representantes de los trabajadores  se pongan al servicio del bien común, de los intereses laborales y que ante las discrepancias se  supediten a lo que marquen las instancias judiciales de lo laboral.


                                              


                La minería del carbón ha de sobrevivir puesto que es  útil y estratégica  Pero la dignidad del Estado ha de quedar  a salvo de cualquier tipo de presión violenta ilegal.


                                          

martes, 12 de junio de 2012

La crisis puede ser una oportunidad.








                                         


Toda crisis seria lleva aparejada algún tipo de ruptura, un replanteamiento de todas aquellas cuestiones que han llevado a ella y como consecuencia suele dar lugar a una variación de la realidad previa a esta.

Ahora bien, la quiebra a que da lugar  una situación crítica puede ser  más o menos superficial y anecdótica o por contra afectar al núcleo mismo de la realidad humana y social en la que esta se desarrolle. El nivel y la importancia de ese cambio va a depender del grado  que alcance  esa situación crítica , del grado de  compromiso de aquellos que la padecen o han padecido y de la visión analítica de aquellos que componen la sociedad que sufre la citada crisis.
Desde la apatía, desde una visión meramente economicista  o careciendo de  un mínimo de  compromiso social  las crisis no serán  nada de lo que se ha señalado, se quedarán en meros periodos problemáticos sin repercusión alguna que lleve aparejado cambio alguno.

La grave situación económica por la que estamos atravesando  actualmente está poniendo de manifiesto, y creo que así está siendo  considerada por una gran parte de la población española, que el sistema político-económico en el que estamos inmersos es injusto  e inhumano.
Me refiero tanto al sistema capitalista sometido a la dictadura del capital, a la tiranía de los mercados financieros especuladores y a una organización partitocrática sometida al bipartidismo y  al despotismo de las cúpulas de los partidos.

El individuo se ha convertido e un  mero instrumento  en manos del capital y de la  cúpula de los partidos. Mientras los ciudadanos pasan necesidad, las entidades bancarias, negocios privados no lo olvidemos, son rescatados con el fruto del trabajo de esos mismos que el capital explota y no duda en expulsar de sus casas si no son capaces de hacer frente al pago de sus hipotecas.

La quimera según la cual los ciudadanos estaríamos participando en el poder a través de los partidos está siendo  puesta en duda por una población que no se ve representada por una organización bipartidista  de listas cerradas  e inmersas en una corrupción generalizada.

Ojala  la población se levante y haga frente a este estado de cosas cada vez más degradado e injusto que quiere engañarnos usando palabras como libertad, democracia bienestar y justicia.


Pero desde la apatía, el borreguismo y la falta de compromiso  cualquier ruptura o cambio resultará imposible.

domingo, 10 de junio de 2012

La banca gana, España pierde.



                                                                       

                                                                             

Efectivamente, tal y como mantiene el ejecutivo popular, España no ha sido rescatada.
Y no lo ha sido puesto que  la multimillonaria suma (100.000  millones de euros)  que el B.C.E.  (Banco Central Europeo)  va a prestar al Estado Español, concretamente al F.R.O.B. (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria) para que    su vez lo preste a la banca española no rescata  más que a la banca, no a los ciudadanos.

                                               
Pero se da la  agresiva paradoja de que mientras los españolitos de a pié no vamos a recibir ni un euro de esa ingente cantidad de dinero, lo van a recibir exclusivamente los bancos, el Estado, o lo que es lo mismo todos nosotros, será el que ha de devolver en su momento la cantidad  que el B.C.E haya  prestado. Y si los bancos  receptores no reintegran  lo recibido será el Estado  el que habrá de pagar pues  es él quién recibe el dinero y por tanto el que se  responsabiliza de su devolución.


                                        

Desgraciadamente en esta operación  parece que todo son sombras por mucho que se nos lo pretenda vender como un gran éxito fruto de la habilidad negociadora del gabinete y de su Presidente en particular.


                                             
 Supuestamente esta multimillonaria inyección  de dinero va a servir para sanear las entidades bancarias y para que a través de ello el crédito  fluya y de esta forma se dinamice la economía. Ahora bien, ese dinero será utilizado por las entidades  en crisis o al borde de la quiebra para tapar sus agujeros, levantar sus negocios amén de para  realizar nuevas inversiones.
Si tal y como parece lógico esto ocurre así, el dinero  no llevará a otra cosa más que a salvar esos negocios particulares que son los bancos, a incrementar sus posibilidades de inversión  especulativa y a poco más.
Los créditos a los ciudadanos, a las familias y a las pequeñas y medianas empresas quedarán para otra ocasión.


                                             


                                        

Nadie sabe a ciencia cierta hasta que punto están  hundidas o hasta que  grado llega  el grado de ruina de las entidades financieras de nuestro país, y siendo esto así tampoco sabemos si alguna parte del dinero que el F.R.O.B. les va a dar va a servir para algo más que para tapar agujeros o realizar nuevas inversiones.
Lo único que es seguro es que todos los ciudadanos, desde el recién nacido hasta el más anciano, pasando por el que esté en paro habrá de  pagar la deuda que  el Estado haya contraído con el B.C.E. y el pago  de los inmensos intereses que esta deuda  lleva aparejada .

España al recibir esta “inyección”,  se  ha esclavizado  aún más de la voluntad política y económica  de los países del eje franco-alemán, y como en estos momentos de crisis por los que atraviesa nuestro país el dinero no es algo que precisamente  sobre al Estado, el gobierno  habrá de recurrir a elevar los impuestos  para poder hacer frente al pago de los intereses y a   precarizar  aún más las condiciones  laborales para así, según la ideología neoconseradora combatir el paro. Y esto ocurrirá tal y como por otra parte venía solicitando  la canciller alemana Ángela Merkel, El F.M.I. (Fondo Monetario Internacional) y el G-7.


                                               

En otras palabras, hemos hecho un pan con unas tortas, y por supuesto La banca de nuevo sale ganando.


                                         

sábado, 9 de junio de 2012

Han dejado de matar porque han vencido.



                                             

Cuando se quiere defender, tanto por el anterior como por el actual gobierno, una política de acercamiento, de reinserción o de rebaja de penas para los presos de E.T.A. siempre recurren  al  hecho de que los terroristas llevan  cinco años sin asesinar.
Este hecho, el de llevar largo tiempo sin cometer asesinatos es una realidad incuestionable. un hecho  incontrovertible.

Ahora bien, creo que el razonamiento de aquellos que nos gobiernen, sean estos del signo político o partido que fuere, debería ir más allá y considerar qué se encuentra detrás de  ese tiempo sin  asesinar puesto que de otra forma cualquier análisis resulta  equívoco y falaz.

El terrorismo secesionista etarra y sus cerca de mil asesinatos  ha tenido como  única finalidad lograr la independencia de Vascongadas, no luchó para acabar con el régimen de Franco no mató por la libertad de los presos ni persiguió la defensa de unos derechos humanos supuestamente  conculcados por las Fuerzas del Orden.
Y mientras este hecho no  esté absolutamente claro  cualquier medida política que se adopte será errónea y causará un gravísimo mal a España y un imperdonable desprecio a todos aquellos, con uniforme o sin él,  que murieron asesinados por ser españoles y representar  que las provincias vascas son parte de España .


                                                

Nos hemos de preguntar el porqué de este lapso de tiempo libre de asesinatos etarras.
La respuesta es clara: Los secesionistas, esos independentistas que buscan  la ruptura de España piensan que cesando de pegar tiros en la nuca o dejando de colocar bombas-lapa se aseguran  una victoria total y lograr de este modo su objetivo que como hemos dicho no es otro que la independencia.

Más de treinta años de adoctrinamiento de un par de generaciones gracias a haber transferido la educción a un gobierno autónomo independentista, ha creado una mayoría de la población  que apoya  el terrorismo o que al menos no lo condena de manera rotunda y que odia a España. Pues bien, los secesionistas al contar con esto y con el permiso del Tribunal Constitucional para concurrir a las elecciones  ha decidido  utilizar la vía electoral para lograr la tan ansiada independencia.


                                        
                                                                                
Según las encuestas y prospecciones de voto  el partido secesionista pro-etarra Bildu  obtendría  la mayoría en el Parlamento Vasco, y si quedase  próximo a ella contaría con el incondicional apoyo del nacionalista “moderado” P.N.V. Según la estrategia que desarrolla E.T.A. continuar asesinando podría convertirse en un freno para alcanzar una mayoría  por parte de su brazo político planteando un  serio problema para alcanzar el logro  de la independencia.

Para muchos esto puede sonar un poco exagerado, pero hay que pensar que  hace pocos años Kosovo logró la secesión recurriendo a las urnas , alcanzando el poder en su territorio autónomo y declarando  de modo unilateral la  independencia, siendo reconocido como país independiente por una gran parte de la  comunidad internacional.
Y los mismos que se presentaron a las elecciones defendían a un grupo terrorista, la U.C.K.


                                      

Y mientras los gobernantes españoles no tomen conciencia del gravísimo peligro por el que atraviesa nuestra Patria, habremos perdido.

E.T.A. ha dejado de asesinar porque ha vencido.

Las medidas de Esperanza Aguirre





                                              


La aplaudida medida adoptada por la presidenta  de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre de reducir a la mitad el número de diputados que conforman el parlamento madrileño pone de manifiesto algo que parece pasarse por alto.
El hecho de poderse reducir de un modo tan radical  el número de diputados sin que por ello se vea afectada, ni la representación del pueblo madrileño ni que se merme su efectividad política, pone a las claras  lo inútil de las instituciones  de este tipo.


                                            

Unos elementos inútiles, por mucho que conformen la estructura política del Estado, que llevan aparejado un gasto suntuario y un nivel de corrupción caciquil deberían ser inmediatamente eliminados. Y es  que en una situación de crisis económica nacional  no podemos permitirnos mantener esa ordenación que lleva aparejada una duplicación o triplicación de unas mismas funciones. La economía española no  precisaría de recorte social o laboral alguno si  el colosal dispendio que las autonomías  producen desapareciese.

Pero no caigamos en el  pensamiento economicista-materialista de considerar exclusivamente los problemas económicos  que el sistema autonómico  produce o de considerar  tan solo la crisis económica por la que atraviesa España.


                                              

Nuestra nación está inmersa, además de en la crisis económica, en una gravísima y crítica problemática que pone en  grave peligro la unidad  nacional, y de la que el sistema autonómico es en gran parte responsable.
No se puede mantener un sistema que lejos de ser una mera descentralización  basada en una deseable autonomía administrativa  es un movimiento centrífugo que a través de  la descentralización política está  proporcionando a los  


                                                
secesionistas  cotas de poder absoluto a través de los cuales romper la unidad nacional. Intentan que unas regiones que que tan solo en España encuentran su sentido histórico rompan con ella.
Las autonomías deben desaparecer por antieconómicas pero ante todo por ser elementos disgregadores que ponen en riesgo la unidad de España.


                                              
 La medida de Esperanza Aguirre no pasa de ser  una cortina de  humo  que esconde el verdadero problema que es el sistema autonómico, problema que ningún  gobierno, incluido el actual, no  se ha atrevido o querido abordar.

viernes, 8 de junio de 2012

El futbol y la bandera nacional.






                                      


Nuevamente está cerca una competición futbolística en la que la selección nacional de España , llamada por la inmensa mayoría de los medios “la roja” con tal de evitar el uso de la palabra España o española, competirá para lograr un título, en este caso ser la campeona de Europa de este deporte.
Y nuevamente  asistiremos a como  la bandera nacional colgará de balcones y  será portada de una forma absolutamente generalizada por los ciudadanos.
Este hecho no tendría absolutamente nada de malo ni reprobable, mas bien  todo lo contrario, sino fuese porque  fuera de estas  circunstancias futbolísticas la enseña nacional es  despreciada  y/o ignorada por la inmensa mayoría de los españoles.

En ninguna otra circunstancia nadie osaría colgar de la terraza o la ventana la bandera puesto que inmediatamente sería tachado de facha o de fanático, el mero hecho de portarla aunque sea llevándola en la solapa, produciría esa misma  calificación reprobatoria.


                                           

Es así que la circunstancia de que en los próximos días y semanas los colores nacionales llenen  balcones, ventanas e  incluso bares no debería llevar a equívoco a nadie que analice las cosas con un mínimo de pensamiento crítico  alejado de la superficialidad tan en boga.


En primer lugar hay que ver hasta que punto toda esta manera de exaltar a "la roja" no es otra  cosa que un recurso del sistema  al pan y circo, sin pan, para que los ciudadanos no piensen en la grave realidad por la que atraviesan ni reaccionen ante  unos políticos demagogos y ladrones y  frente a unos banqueros especuladores carroñeros.


                                     


Sólo los acontecimientos deportivos, especialmente el futbol, llevan a que la bandera nacional se utilice públicamente. Fuera de estos acontecimientos es poco menos que despreciada. Luego  nuestra enseña en estos días es utilizada de modo  superficial y alejada de su verdadero valor, es una mera moda  que no sirve para otra cosa que para quitarle su  simbolismo patriótico.




                                        

Que nadie se engañe.