domingo, 27 de noviembre de 2011

Los hijos también son víctimas

 La violencia doméstica es un tema de triste actualidad, aunque se olvida que los hijos resultan las víctimas más débiles de la agresividad familiar.
, Nos vamos a ocupar de ese otro tipo de daños que no siendo físicos resultan a la larga mucho más duraderos  para el desarrollo vital del hijo/a.
La frecuencia con  que se producen conflictos matrimoniales constituye un factor importante sobre la seguridad emocional de los niños, aunque dependerá de la forma en que  estos se expresen, presentarán mayor o menor grado de destructividad.
Presenciar conflictos de media intensidad entre los padres, aunque se produzcan con cierta frecuencia, no  producirán efectos en el desarrollo del niño/a, lo que realmente  le trastorna es la hostilidad latente y/o el desprecio.
La violencia familiar constituye un riesgo para el bienestar de los hijos, especialmente cuando son testigos de agresiones físicas entre los padres.
Fantuzzo afirma que entre el 25% y el 70% de los niños pertenecientes a familias en las que se producen agresiones entre los cónyuges presentan problemas clínicos de conducta. Otros estudios manifiestan que los niños que han presenciado violencia doméstica padecen mayor cantidad de problemas agresivos y antisociales, sufren mayor ansiedad, depresión y desarrollan menor competencia social.
La edad y el género del hijo/a son factor importante respecto a la forma en que afectan los conflictos, generalmente los que tienen una edad mayor tienen problemas, en cuanto al género, las niñas tienen más problemas internos que los niños, que por contra tienden a plasmarlos en conductas externas.
Cuando los conflictos van acompañados de agresiones físicas, resultan más nocivos que los exclusivamente verbales., los hijos de mujeres maltratadas tienen cuatro o cinco veces más probabilidades de presentar alguna psicopatología grave.

De lo anterior se deduce:
            -En lo tocante a los padres, han de responsabilizarse de la gravedad de su comportamiento  al  tener una gran repercusión en sus hijos sus hijos, evitando mantener relaciones de pareja conflictivas. De ello depende el equilibrio emocional , los problemas psicológicos y la capacidad de adaptación social de los hijos. Los padres buscarán que durante las discusiones o enfrentamientos no esté presente ningún hijo/a.

            -Los medios de comunicación deberían hacer hincapié en que la problemática de lo que se ha dado en llamar  violencia de género, ni se circunscribe a un solo sexo, ni es sólo  física. Tiene también como  víctimas a los hijos. y que pueden recibir traumas psicológicos de parte tanto del padre, como de la madre.
 Sería importante también no hacer de los maltratos un espectáculo mediático que termine creando en el menor un ambiente de desconfianza  y de temor  al  futuro y a su familia.
            -La justicia  debería considerar la realidad del daño que pueden recibir los hijos por el comportamiento paterno/materno y hacer punible esas situaciones considerándolas como un agravante de los malos tratos o tomar como una falta o delito las discusiones continuadas.
                                                                                      
                                                                                   

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