sábado, 27 de agosto de 2011

Desarme moral y derrota


Estamos ante uno de los momentos más críticos para Occidente, y no por enfrentarnos a un escenario bélico, la Cristiandad ya hizo frente a ello en numerosas ocasiones, ni por que se nos ataque utilizando como arma principal el terrorismo, cosa que no deja de ser un cambio en las formas que no en el fondo.
Lo que realmente ha variado  es nuestra voluntad, y con ella la capacidad de hacer frente al ataque contra nuestra propia existencia.
Y es que resulta muy difícil aceptar la lucha, el sufrimiento o la mera resistencia cuando  no se cree en nada que merezca ser defendido o por lo que se esté dispuesto a luchar.

            El Occidente actual, particularmente España, carece de una base de creencias firmes, es mas, teniendo como único bagaje y punto de referencias la democracia, la tolerancia y la integración cultural no puede ningún pueblo enfrentarse a una estructura doctrinal de conquista, como es la islámica , basada en unas ideas religiosas de verdad absoluta que por mandato expreso de su dios ha de extenderse a todo el mundo.
Defender desde el ateismo o desde el laicismo agnóstico una comunidad de culturas es desconocer la realidad de las cosas, ya que solamente desde la rendición incondicional puede un pueblo de “infieles” conseguir que los hijos de Mahoma les permitan  vivir alejados de cualquier  enfrentamiento.

Precisamente en estos críticos momentos es cuando la respuesta desde la “equidistancia” por parte de quién jugándose todo considera que no se juega nada( pues piensa que no hay nada más allá del bienestar económico y del concepto de libertad) está en buscar el perdón por sus “culpas”, renegando de su historia y negando el origen  cristiano de su propio ser.

Resulta que hay mucho menos que un paso entre ese diálogo  y el entreguismo.

Realmente no creo, o quiero no creerlo, que sea algo premeditado el hecho de que precisamente ahora se desarrolle  una legislación en contra de la iglesia y religión católicas , promoviendo de hecho un desarme moral frente al ataque del que estamos siendo objeto, ataque que nos plantean por haber constituido una parte fundamental de la Cristiandad: por mucho que la constitución europea no quiera recogerlo y por muchos que otros lo quieran olvidar.

Nadie está dispuesto a jugarse la vida por el bienestar económico, ni arriesgar su bienestar por el concepto del igualitarismo. Solamente desde las concepciones más altas  de Dios y de Patria se pueden movilizar esas fuerzas íntimas que son tan necesarias y  ahora están casi extinguidas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario