domingo, 11 de febrero de 2018

Este desfile lo dice todo.


                                                                                       

Este viernes 9, en la Fashion Week de Nueva York, se ha llevado a cabo un desfile de moda que ha entrado de lleno en la campaña del # Me Too que se viene desarrollando durante los últimos meses en  los Estados Unidos. Ese desfile se abrió con un pase en el que modelos femeninas con alas desfilaron por la pasarela encadenadas a hombres con máscaras de cerdo.
El insulto y agravio hacia el sexo masculino no podía haber sido más explícito, pero la deleznable parodia no ha levantado escándalo ni protesta alguna, y no lo ha hecho debido a que son varias las décadas en las que la sociedad occidental ha estado, y continúa estando, sometida a un progresivo y cada vez menos disimulado ataque a la figura masculina y a todo lo que tenga que ver con la   realidad que la conforma.

                                                                      

Pero si no se toma conciencia de que este zaherimiento continuo de la figura del hombre no es algo casual, sino que es consecuencia de una planificación perfectamente premeditada que forma parte de una ingeniería social que tiene como finalidad última la destrucción de la sociedad humana no se entenderá nada de lo que ocurre.
Para acabar con la familia natural, o heteropatriarcal como las feministas y sus correas de transmisión dicen, es preciso enfrentar a través de la guerra de los sexos a dos realidades que son complementarias: el hombre y la mujer.

                                                                   

 La aplicación de este plan ha sido lenta pero continua,  se ha llevado acago de que nunca se produjese reacción alguna por parte de los individuos o de la sociedad toda, se ha tratado y se trata de imponer nuevas costumbres y una nueva concepción del ser humano y de la sociedad tan solo cuando  se  previamente se hallan logrado afianzar los pasos anteriores necesarios para seguir avanzando en dirección de la meta final.

                                                                       


La estrategia por la que ha optado esta ingeniería que trata de acabar con la sociedad humana ha sido la de destruir la familia y la relación entre los sexos, pero para llegar a eso ha tomado el camino de hacer del hombre una suerte de realidad amenazante vaciada de toda identidad masculina protectora y viril.

                                                                   

Para imponer esa visión criminal y vaciada de toda realidad masculina han optado estos ingenieros sociales por culpabilizar al hombre de toda agresión en la pareja o en el ámbito del hogar, dando difusión social sólo a las agresiones de hombre a mujer a la par que se ocultan las agresiones proveniennntes de la mujer, incluidas las psicológicas y las falsas denuncias que las leyes de género promueven ya que en los divorcios la madre obtendrá directamente la custodia en cuanto haya una denuncia de maltrato, no una condena. Del mismo modo las asociaciones feministas o de “protección de la mujer” recibirán mayores subvenciones cuanto mayor sea el número de denuncias que estas tramiten.

                                                                          

Esta imagen del hombre como agresor y potencial peligro es a su vez promovido por las leyes de violencia de género o de igualdad salarial, de manera que se presenta al hombre y al heteropatriarcado como responsable de todo lo que se señala.
De esta forma se culpabiliza al hombre que se siente  responsable de lo que no ha hecho ni hace, y a la par se victimiza a la mujer, la cual se siente como una agredida en potencia y que termina por ver al hombre como un potencial agresor o violador.

De esta manera hombre y mujer, en lugar de complementarse se darán la espalda, unas por sentirse víctimas y ver en el otro un peligro y otros terminan por no saber como actuar al verse a la par agresor y víctima de una persecución legal y culpabilizadora.
Paralelo a este paso se ha situado al hombre no ya en igualdad con la mujer sino en inferioridad respecto a ella, de hecho la ley de  violencia de genero invierte la carga de la prueba y es el hombre el que ha de demostrar que no es culpable de lo que se le acusa, en lugar de ser la denunciante la que ha de aportar las pruebas necesarias para condenarlo, o bien desde el momento en el que la palabra de la mujer tiene más valor que la del hombre, de hecho no son pocos los hombres que están siendo condenados  tan sólo por la denuncia de una mujer,  la palabra de la mujer siempre es considerada como más veraz cuando a la de la violencia de género o violación se refiere.

El siguiente paso ha consistido en feminizar al hombre, una femenización que va desde lo psíquico y emocional promocionando el sentimentalismo por encima del razonamiento hasta lo  comportamental imponiendo en el hombre la conducta ñoña y “sensible”, pasando por una moda ridícula que  viste a hombre de mujer y lo transforma en un esperpento.
Todo esto deriva de esa concepción que considera que el más elevado exponente del ser humano es  el ser andrógino, con características tanto de masculinas como femeninas, ese sería el hombre perfecto.


                                                                




Una vez llevadas a cabo todas estas mutilaciones al varón y habiéndose normalizado esta situación nos encontramos con una sociedad profundamente enferma.
       

Una sociedad que acepta como normal que se lleven a cabo hechos como el del señalado desfile, un desfile para nada ocasional o meramente provocativo, se trata de una representación que trasmite el mensaje de que una mujer  inocente y  primorosa, la modelo va vestida como una princesita, está sojuzgada y  maltratada por el hombre, aparece encadenada al hombre-bestia, que es representado  por un modelo con cabeza de cerdo.


                                                                       
     

jueves, 8 de febrero de 2018

A.C.N.U.R. al servicio de los planes de Israel.



                                                                                                 



A través de un artículo publicado el miércoles 7 de febrero del 2018 en el diario israelí “The Times of Israel” he tenido conocimiento de un hecho al que no se ha referido ninguno de los medios españoles, y eso  pese a que las consecuencias que este acontecimiento puede tener muy serias implicaciones tanto para España como para todos los países europeos del sur que constituyen la costa norte del Mediterráneo, unos países que al  igual que nosotros padecen una verdadera invasión de inmigrantes ilegales  procedente especialmente del África subsahariana y del norte de ese continent

Lo que este diario israelí da a conocer es la existencia de conversaciones entre el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los   Refugiados (A.C.N.U.R.) y el gobierno de Israel, estos contactos tratarían el tema de los miles de africanos demandantes de asilo que se encuentran en Israel y que serán expulsados en el plazo de semanas del país.
En primer lugar, señalar que A.C.N.U.R. vendría a confirmar la existencia de contactos entre el alto comisionado para los refugiados con el gobierno de Israel y los gobiernos de otros países con la finalidad de llegar a un acuerdo que permitiría que una parte de los solicitantes de asilo permaneciesen de modo permanente en territorio israelí y se reasentara ala gran mayoría en otros. Lo que se estaría buscando es reasentar a una parte de los solicitantes de asilo en lo que la O.N.U. denomina “países seguros”, entre los que se encontrarían seguramente algunos occidentales con la finalidad de detener la actual política de deportación de solicitantes de asilo a sus países de origen, mayoritariamente Uganda Y Ruanda.
Según dijo la funcionaria de relaciones externas de A.C.N.U.R. en Israel: “Tal acuerdo podría realizarse, aunque se deben resolver los detalles necesarios”.       

El artículo señala que la funcionaria de A.C.N.U.R.
Hay que señalar que desde el año 2014 A.C.N.U.R. ha reasentado a unos 2400 solicitantes de asilo en países seguros, incluso en Estados Unidos y Canadá, sin referirse a los que habrán traído a Europa.
La funcionaria antes citada señaló que tenía confianza en poder dar una solución aceptable a unos 38.000 solicitantes de asilo africanos que se encuentran en Israel.

                                                             

Con respecto a este tema, plenamente confirmado por fuentes de A.C.N.U.R.  la oficina del primer ministro israelí no quiso hacer comentario alguno, negándose a mencionar cuales son los países interesados en recibir a los refugiados o cual sería el porcentaje de los que permanecerían en Israel, un silencio sospechoso que puede poner de manifiesto que los lugares a los que se les llevaría son susceptibles de causar molestias a Europa dado que fácilmente podrían entrar en el continente europeo.

El Alto Comisionado para los Refugiados se ha visto obligado a buscar una solución como la que se señala dado que Israel continúa con la intención de deportar a estos solicitantes de asilo y debido a que en el 2013 ya deportó, al iniciarse el proceso, a aproximadamente 4000 solicitantes. Los países a los que fueron deportados fueron Uganda y Ruanda, países considerados por Naciones Unidas países poco seguros.

Toda la información hasta aquí expuesta pone de manifiesto dos cosas:

La primera se refiere al silencio que guardan las O.N.G.s   de nuestra nación, supuestamente tan preocupadas por el bienestar de los inmigrantes, respecto a este asunto  y a como callaron cuando hace cinco años Israel deportó a países tan inseguros, (recordar que en esa zona se desarrollan muy cruentos enfrentamientos tribales) y pobres como Ruanda y Uganda.
Un segundo aspecto, y considero que el más importante para nosotros, es el que se refiere a que la inmensa mayoría de los africanos que van a ser expulsados del territorio israelí y trasladado por mediación de A.C.N.U.R. a países “seguros” que previamente habrán recibido una suculenta “colaboración” económica de Israel o de sus terminales sionistas en las instituciones financieras de todo el mundo, pasarán a formar parte de la masa de africanos que tratarán de entran en Europa en busca del paraíso que tanto los medios, las asociaciones mundialistas y las mafias les han vendido, prometiéndoles además que podrán vivir de subvenciones y ayudas públicas concedidas por los gobiernos europeos. Pero en este caso los expulsado por Israel intentarán llegar a Europa con más ganas si cabe, puesto que ya han vivido un tiempo en una sociedad con un estado y calidad de vida occidental.                 

                                                                   



Israel sabe muy bien que una inmigración masiva e incontrolada es un serio problema que pone en peligro la identidad de la nación, es por ello que busca expulsar del país a todos aquellos africanos que se encuentran en el Estado judío.
Pero precisamente por ello, por ser plenamente conscientes del problema que lleva aparejado y  por el hecho de querer  implementar el Plan Kalergi que busca acabar con la identidad y la raza blanca europea es por lo que  Israel no sólo expulsa de su territorio a la población negra africana, sino que envía a esos sujetos a países que  con toda seguridad tratarán  de arribar al territorio europeo, es más, debido al poder financiero de Israel y de las organizaciones sometidas al sionismo, no resultaría nada extraño, más bien todo lo contrario, que los sujetos no fuesen deportados a sus países de origen sino trasladados por mediación de A.C.N.U.R. a países cercanos a la costa mediterránea africana donde tendrían más facilidad para iniciar el paso a Europa.

                                                                  




Además, la parte del acuerdo que hace referencia a que una parte de los solicitantes serían legalizados en Israel con toda seguridad  irían a “colonizar” parte de los territorios palestinos ocupados. 

martes, 6 de febrero de 2018

Una peligrosa patochada de las feministas.


                                                                                 


Voy a tratar una información que siendo conocida por toda la población, pues ha sido publicitada en todos los medios, desde mi punto de vista no está siendo considerada en toda la importancia y gravedad que tiene, de hecho parece haber pasado sin ser analizada ni haberse tomando en serio.
Me estoy refiriendo a la consecuencia que ha tenido la cesión que han realizado los responsables de la industria de la fórmula uno ante la presión del poderoso lobby feminista para que no apareciesen más en las pistas las bellas azafatas que desde hace décadas llenaban de glamur las parrillas de salida al mostrar carteles que identificaban el número, carrocería y nacionalidad de los distintos coches y pilotos que participan en las competiciones automovilísticas, esta decisión tomada por los dueños de la competición de F1 ha llevado a que en su lugar posen menores.
Las consecuencias de la decisión tomada por la empresa encargada de las competiciones de fórmula uno es doble:
Por un lado, han dejado sin trabajo a jóvenes mayores de edad que, tal y como muchas de ellas han declarado en los medios de comunicación, tenían ahí una gran fuente de ingresos y que para nada se sentían  manipuladas o tratadas como objetos o trozos de carne, tal y como manifestaban las feministas.

                                                                  

En segundo lugar, y es la consecuencia que me parece más grave, ha sido la sustitución de esas chicas, mayores de edad repito, por niños y niñas menores que realizarán las mismas funciones que realizaban esas deslumbrantes chicas.



Esta sustitución lleva implícita toda una serie de cuestiones que ponen de manifiesto la hipocresía, mojigatería y el desprecio hacia los menores y su protección, protección que el feminismo radical dice buscar para las mujeres pero que no aplica a los indefensos menores de edad.

                                                           


Lo primero que llama la atención es que en una época en la cual la protección de los menores lleva a que siempre que uno de ellos aparece en televisión o es fotografiado, la imagen de su rostro es difuminada o pixelada se utilice su imagen para realizar ese trabajo pueda aparecer sin restricción, pero que unas personas mayores de edad  no puedan actuar merced a su libre albedrío. 

                                                                    


Esto pone claramente de manifiesto que las feministas consideran a la mujer mayor de edad más digna de ser protegida que a los menores, los cuales aún no cuentan con la capacidad de ejercer la libertad y que pueden ser fácilmente manipulados.
 Las feministas tendrían que haber dicho algo al respecto ya que lo que en este aspecto ocurre es consecuencia de la presión por ellas ejercida ante la empresa de fórmula uno y sobre la opinión pública en general.
En segundo lugar nos encontramos con el hecho de que con esta acción las feministas ponen nuevamente de relieve sus continuas contradicciones, en este caso la contradicción resulta de que por un lado defienden la utilización de su cuerpo, tal y como hacen las femen al mostrar los pechos en sus protestas, para así conseguir mayor publicidad  en sus acciones, pero a su vez critican  que otras mujeres, no adscritas al movimiento feminista radical, trabajen en la fórmula uno llevando unas ropas  ciertamente atractivas pero para nada van mostrando sus cuerpos tal y como hacen las aludidas activistas.


Otra consecuencia que deriva de las medidas tomadas contra el hecho de que la mujer lleve a cabo trabajos en los que deba de llevar vestidos, llamémoslos sugerentes.
 El hecho es que las feministas al hacer esto se están arrogando la autoridad de señalar a las demás mujeres que se considera digno y que no, se consideran las guardianas de una nueva moral, una falsa moral que ellas marcan y se basaría en la dignidad de la mujer.

Una moral que aunque la creen y defiendan las “progresistas” participantes del movimiento feminista es mucho más pacata y represora que la  la moral victoriana.

                                                                  

lunes, 5 de febrero de 2018

Un caso de vergüenza en una Europa vaciada de identidad.



                                                                                           
              

Lo cierto es que no sé muy bien de qué manera desarrollar esta entrada, y no lo sé dado que me resulta muy difícil digerir la noticia en torno a la que van a pivotar las siguientes líneas.
 Lo único que tengo claro es que la noticia a la que me refiero, y que más adelante pasaré a detallar, pone de manifiesto hasta que punto la sociedad liberal y buenista sometida a la dictadura de lo políticamente correcto está acabando hasta con lo más profundo del ser humano, llegando incluso a anular el instinto maternal que mueve a la protección de la prole. A mi parecer esto ocurre debido a que la cosmovisión derivada de la ideología “progresista” ha provocado una inversión de la escala de valores, ya que  al no reconocerse la Verdad como algo absoluto e independiente de la cambiante y modificable voluntad humana todo se trastoca imponiéndose, como es el caso, las directrices ideológicas.
En este caso asistimos a como todo se coloca por debajo de las directrices ideológicas del feminismo radical y de una supuesta obligación para con los “refugiados” y para con todos aquellos seres humanos que no sean occidentales y no pertenezcan a la raza blanca.
Una de las premisas que la modernidad buenista tiene marcada a fuego provoca un complejo de culpa que lleva a que el occidental blanco se considere obligado a realizar cualquier sacrificio por los no blancos, y más si estos no son europeos u occidentales.
 Este complejo y la inexistente obligación de ella deriva es resultado del lavado de cerebro que todos sufrimos desde la más tierna infancia, un lavado de cerebro que nos convence de que que los sujetos blancos somos responsables de todos los males por los que atraviesa el resto de las culturas, sociedades y razas.
 De esta manera el europeo blanco no sólo ha perdido el orgullo de su raza y de la civilización a la que pertenece, sino que ha caído en el sinsentido de avergonzarse de su propia realidad y se avergüenza  la realidad de una civilización, la suya, que ha sido la luz de un mundo que estaba sumergido en el terror de unos dioses sanguinarios y en la opresión de unas sociedades que se movían despreciando la libertad y la dignidad, a la par que consideraban a la mujer como un ser inferior.
Sólo teniendo en cuenta que las mentes “más avanzadas y modernas”, carecen de moral y están sometidas al trauma de ese complejo de culpa pueden entenderse noticias como la que paso a desarrollar.
Los hechos se han desarrollado en un país considerado por la progresía, tanto de derechas como de izquierda pues son lo mismo, como el culmen de desarrollo y del humanitarismo. Suecia es ese país, el país que más “refugiados” ha acogido y que curiosamente también es el que padece un mayor número de violaciones de todo el continente.
Pues bien, lo que ocurrió es que una madre feminista que trabajaba en un centro de integración de inmigrantes se ha negado a denunciar al violador de su hija de 12 años para de ese modo evitar que volvieran a enviar a Afganistán al violador, el cual vivía en su casa conviviendo con ambas.
 La madre conoció al acusado por la niña de violación en el centro donde trabajaba como cuidadora, en la ciudad de Sölverborg, acto seguido inició una relación de pareja con el refugiado, que como tantos hacen afirmaba tener 18 años, y acabó mudándose a la vivienda de la cuidadora, donde pasado un corto periodo de tiempo empezó a abrazar y besar de la menor, para en septiembre de 2017  violarla, tras haber ocurrido esta la hija se lo comentó a la madre aunque esta se negó a denunciar el suceso a las autoridades, llegando incluso a permitir que el “refugiado” afgano continuase viviendo en la casa compartiendo techo con ella y la menor violada. Todo este cúmulo de aberraciones y sinsentidos llevó a que la niña pusiese todo esto en conocimiento del padre, el cual como es lógico se puso en contacto con la policía para denunciar los hechos, cuando se inició el juicio la mujer, decir madre es darle un título inmerecido, señaló que no tomó medidas contra el refugiado “porque tenía miedo de que este fuese enviado de regreso a Afganistán”.
Las manifestaciones que la madre realizó durante el juicio pusieron de manifiesto su feminismo radical, su ideología de extrema izquierda y la inclinación a favor de la inmigración masiva que padece Europa.

                                                                       
  

Tras el juicio, el “refugiado” fue condenado exclusivamente a cien horas de servicio comunitario, eso no es justicia es, perdón por la expresión, una mierda, y el violador afgano continúa en Suecia pues no ha sido deportado.

Detrás del silencio y pasividad de la madre, así como del fallo, nunca mejor dicho, del juicio al violador se encuentra una conducta dirigida por el trauma derivado de ese complejo de culpa al que los europeos nos hemos visto y continuamos viéndonos sometidos.

Pero este caso pone de manifiesto más cuestiones, por un lado queda perfectamente claro el hecho de que la niña viviese con la madre ha sido un gran error, es un claro ejemplo de que no se puede considerar por principio los hijos han de estar con la madre antes que con el padre.

Y en segundo lugar hay que tomar en consideración que en Suecia se está generalizando  lo que se conoce como batikhäxa, que es la explotación sexual de inmigrantes y “refugiados” ilegales, este tipo de explotación es llevado a cabo por mujeres de mediana edad que alojan a adolescentes inmigrantes sin papeles para supuestamente protegerlos de ser deportados y de llevar  una vida marginal, pero lo que ocultan todos estos comportamientos es algo mucho más sórdido y oscuro puesto que lo realmente ocurre es que estos sujetos se convierten en juguetes sexuales al ser presionados para hacer vida de pareja con la humanitaria anfitriona y satisfacer los deseos de las que les acogen.

                                                                 


                                                                   

Todo este asunto pone de manifiesto la decadencia de Europa, especialmente la de Suecia y Alemania, el acomplejado comportamiento de un pueblo que ha perdido la moral y que se avergüenza de su identidad. Pero lo más grave es que deja a las claras que toda esta ingeniería social ha llegado a manipular los resortes humanos más íntimos.
Si Occidente en general, pero Europa muy en particular, no reacciona y se reafirma en su identidad frente a la multiculturalidad no podremos  sobrevivir.

                                                                      
Sueca asesinada por "refugiado".


                                                                   


Es triste decirlo, pero NO HAY PEOR DESGRACIA QUE MERECER LA PROPIA DESGRACIA.